Durante el ejercicio de la profesión enfermera es muy posible que nos encontremos con situaciones complicadas debido a la violencia que se manifiesta en ellas. Una de estas situaciones, muy frecuente en el ámbito sanitario, es la atención a un paciente con agitación psicomotriz asociada a enfermedad mental.
Esta se manifiesta como un estado de exaltación motora compuesto por movimientos automáticos o intencionados pero que en general carecen de objetivo estable común, acompañada de un estado afectivo de cólera, pánico o euforia, con posible deshibición verbal y falta de conexión ideativa. Esto provoca que dicho comportamiento sea un peligro potencial para el paciente como para otros.